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Lunes, 13 Febrero 2017 10:05

Las “fiestas” de drogas, alcohol y sexo que acaban con la adolescencia

Del 3 al 10 de febrero de 2017, la DIJIN dio orden de bloqueo a: 137 para un total de 3.485 sitios web con material de abuso sexual infantil (antes pornografía infantil) bloqueados desde la puesta en marcha de la línea. Del 3 al 10 de febrero de 2017, la DIJIN dio orden de bloqueo a: 137 para un total de 3.485 sitios web con material de abuso sexual infantil (antes pornografía infantil) bloqueados desde la puesta en marcha de la línea. / Foto: Cortesía.

Colombia, 2006. En los medios de comunicación se daba a conocer un término que definía las reuniones clandestinas de los menores de edad en el país. Abarcaba titulares, y se volvía parte del dialecto que demostraba estos encuentros. Nacían las ‘Chiquitecas’.

Por: Aisley Moscote

Para entonces se sabía que muchos menores de edad asistían a casas que se encontraban solas, para tener juegos eróticos, y bailar de manera sensual, unos con otros. Alarmante.

Los años pasaron y al parecer las autoridades no tomaron las riendas de estos eventos que normalmente se realizaban en salones comunales, o espacios residenciales de distintas partes del país. Para el 2016, Bogotá, Cartagena, Cali y Cúcuta lideraban la lista de estas acciones festivas, pero en los dos primeros mese del año, Barranquilla entra en los nombres de las ciudades donde los niños se vuelven títeres de los vicios, drogas, alcohol y hasta el sexo.

Para agosto del año pasado, según un informe policial, dado a un medio de comunicación digital, en Bogotá se realizaban unas 15 ‘Chiquitecas’ cada fin de semana. En la capital del país, los puntos más vulnerables por estas situaciones siguen siendo: Chía, Cajicá, y Soacha.

El año pasado, para el seguimiento de estas actividades ilícitas, la Fundación Amigos Unidos denunció que los menores son víctimas de estos encuentros, muchas veces en presencia de mayores de edad, incluso de sus padres.

“Están expuestos a situaciones de riesgos, de alto riesgo. Al consumo de alcohol, inclusive alcohol adulterado, sustancias alucinógenas, y relaciones sexuales indiscriminadas”, expuso Ricardo Ruidíaz, director de la Fundación.

Enredados 

La libertad digital, esa es la primera puerta que muchos padres dejan abierta y por ahí entran todos los vicios y malas acciones de los menores, quienes amanecen en las calles del país, sin control ni permiso.

Ruidíaz acotó que son las plataformas digitales las ventanas por donde los menores cuadran los eventos, la asistencia, y en muchos casos las acciones que realizarán, como tomar, y tener relaciones.

Se programan entre los días jueves y sábados en horarios nocturnos, el alcohol es adulterado, se venden todo tipo de drogas, y ahí la adicción se convierte en un problema mayor. Muchos de ellos no pasan de los 18 años, no llegan a su casa en toda la noche o en todo el fin de semana. Los números de los menores en estas fiestas, sobrepasan los 500.

Se conoció, por Ruidíaz que los menores tienen hasta un “modus operandi” pues conocen las acciones y jornadas policiales, por lo que se citan en puntos como parques o zonas abiertas como centros comerciales y de ahí parten a otras localidades como Chía, donde aseguró más se perciben estas fiestas.

¿Y los padres?

Una de las causas que ha desatado toda esta problemática que involucra a la infancia del país, la falta de educación, valores en casa, las acciones de un padre, o madre donde se manifieste el respeto y las condiciones que el menor debe cumplir dentro del hogar. Esto no se da con frecuencia.

La pregunta está en el aire, parece que mucha gente no sabe qué pasa con la infancia y la adolescencia, otros parecen no querer voltear la mirada al desplome de generaciones, el futuro del país. 

Pero los que sí están trabajando sobre ese tema, son la Red de Padres. Conversamos con Angélica Claro, coordinadora de Red de Padres, quien expuso que los niños y los jóvenes se están enfrentando a retos asociados a las nuevas tecnologías, a la información que se maneja en la televisión, que todo es más rápido, y de fácil acceso.  Pero, ¿Son ellos los verdaderos responsables?, ¿Y los padres?, “Ellos (los padres) han dejado de hacer lo que les corresponde en muchos casos, no en todos; más en cuanto a la protección del niño, niña y adolescente. Estamos viendo que hay poco padres involucrados en la vida de sus hijos. No hay acompañamiento ni supervisión, no hay límites ni reglas en casa, no hay una relación amorosa, ni de confianza, ni de comunicación afectiva y todo esto termina deteriorando el crecimiento y formación del niño”, explicó.

Los adolescentes son vulnerables a todo lo que a ellos les parece “mejor”. Están expuestos ante las redes sociales que muchas veces les genera enemigos, envidia, y además les niega la garantía de estar a salvo. De una imagen pueden salir comentarios ofensivos. De un estado en alguna red social puede haber malas interpretaciones a las que ellos, en su corta edad no están preparados.

¿Qué hacer ante una generación que también se pierde entre los medios, la difusión y el sentido en el que llegan los mensajes? A caso ¿Son responsables o influyentes los medios de comunicación? ¿Deben los padres restringir estos accesos? “No se trata de restringir, sino que los padres acompañen, estén atentos, que eduquen en este tema. No se trata de prohibir y ya, sino todo lo contrario, que los padres aprendan con ellos, que si tienen computadores en casa adopten medidas para restringir el acceso a este tipo de páginas de manera continua”. Ahora, si lo medios de comunicación también son parte de este comportamiento en los menores, la experta apuntó que sí, y no solo en los jóvenes, sino en los adultos, pues “si el contenido de los medios de comunicación no fuera tan bueno en captar el comportamiento humano, las empresas no gastarían millones y millones de pesos en hacer publicidad o promoción a través de esos canales”.

¿Y la seguridad?

Se sabe que muchas de estas “rumbas” se hacen dentro de vecindarios, a puertas cerradas; en casas solas, o en salones comunales. Ahí la entrada de la policía se puede hacer solo con ayuda de las comunidades y los padres de los menores.

“Es responsabilidad de los padres primero que cualquier autoridad velar por la seguridad de sus hijos”, resaltó Angélica Claro , pero cuándo están en la calle, cuando se arriesgan a seguir a las masas, esos grupos de amigos que en su inocencia también se unen a estas fiestas, ¿Qué puede pasar?, Pues las tragedias pueden aparecer, la muerte puede llegar, así como le sucedió a David Felipe Álvarez, quien no logró cumplir sus 16 años, pues perdió la vida a la salida de una ‘Chiquiteca’, en agosto del año pasado. La historia se repitió en noviembre del mismo año cuando dos menores murieron luego de que la “fiesta” terminara en riña, en la localidad de Kennedy.

El año pasado, el alcalde de Chapinero explicó que luego de los recorridos  policiales donde se consiguen menores de edad o centros de fiestas exclusivos para ellos, se hace el procedimiento policial, y luego la Alcaldía hace un proceso administrativo por el uso indebido del suelo, ya que no puede haber discotecas o establecimientos nocturnos de venta de licor.

Las tragedias pueden convertirse también en un embarazo no deseado. Pues a esa edad los niños y adolescentes no están preparados para cumplir ese rol que desencadenará otros declives, emocionales, familiares, económicos y sociales.

Son el futuro, eso debe tenerse en cuanta para avocarse a resolver esta tragedia, porque la juventud se pierde en las drogas y otros vicios, los niños se involucran de más en las redes sociales, y con ellos una sociedad sorda, que voltea la mirada a esta realidad. Se puede estar perdiendo el país.